Fred Astaire
San Martãn Grau, Antonio
No es de extrañar la admiración (inalterable) de ciertos aficionados al cine musical por el arte de Fred Astaire. Definir a este genial bailarÃn es sencillamente imposible: los genios, en cualquier manifestación, caminan solos: en este caso, bailan solos. Su innata elegancia, el movimiento de sus brazos, su entrega a la melodÃa, cada gesto de su cuerpo, su vestuario, su en...
Sinopsis
No es de extrañar la admiración (inalterable) de ciertos aficionados al cine musical por el arte de Fred Astaire. Definir a este genial bailarÃn es sencillamente imposible: los genios, en cualquier manifestación, caminan solos: en este caso, bailan solos. Su innata elegancia, el movimiento de sus brazos, su entrega a la melodÃa, cada gesto de su cuerpo, su vestuario, su enorme simpatÃa, todo lo hacÃan único. Es perder el tiempo querer comparar a Astaire con otros excelentes bailarines que el cine ha dado, pues la mayorÃa de ellos SÃ"LO saben -o sabÃan- bailar, lo que tiene el mérito justo de quien aprende un bello oficio. Fred era más, mucho más. No importaba que a su lado estuviera Eleanor Powell, Cyd Charisse o Vera Ellen o Ann Miller o Rita Hayworth, Leslie Caron o la mismÃsima Ginger Rogers. Todo era Fred? Fred.
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